La diástasis abdominal es una condición muy frecuente, especialmente en mujeres tras el embarazo, pero también aparece en hombres y en personas que realizan determinados tipos de ejercicio sin un buen control del abdomen. Aun así, sigue siendo una gran desconocida o, peor aún, una patología rodeada de mitos.
En consulta es habitual escuchar frases como: “me dijeron que era normal después del embarazo”, “me noto la barriga rara aunque esté delgada” o “hago abdominales y cada vez me noto peor”.
Y ahí está una de las claves: no toda separación abdominal es problemática, pero cuando lo es, conviene abordarla bien.
En Move2Be Woman trabajamos la diástasis abdominal desde la fisioterapia para la mujer con un enfoque individualizado, entendiendo el abdomen como parte de un sistema y no como un músculo aislado.
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Qué es exactamente la diástasis abdominal
La diástasis abdominal es la separación de los músculos rectos del abdomen a lo largo de la línea alba, que es el tejido que los une en la parte central del vientre.
Durante el embarazo, esta separación es una adaptación normal del cuerpo para permitir el crecimiento del bebé. El problema aparece cuando, tras el parto o tras una etapa de sobrecarga abdominal, la musculatura profunda no recupera su función, y la línea alba queda debilitada.
No se trata solo de estética. Una diástasis mal gestionada puede afectar a la estabilidad del tronco, la postura, la respiración e incluso al suelo pélvico.
Por qué aparece la diástasis abdominal
El embarazo es el factor más conocido, pero no es el único. En realidad, la diástasis aparece cuando el abdomen no sabe gestionar bien la presión interna.
En mujeres, suele influir:
- el embarazo y el postparto,
- partos múltiples o muy seguidos,
- cesáreas,
- falta de recuperación funcional tras el parto.
Pero también la vemos en personas que:
- realizan ejercicios abdominales tradicionales sin control,
- levantan peso sin una buena gestión del core,
- pasan muchas horas en posturas que empujan el abdomen hacia fuera,
- tienen alteraciones respiratorias o posturales mantenidas.
El problema no es la separación en sí, sino cómo responde el abdomen ante el esfuerzo.
Cómo se manifiesta una diástasis abdominal
No todas las diástasis dan síntomas. De hecho, muchas personas tienen cierta separación sin que eso suponga ningún problema funcional.
Cuando la diástasis necesita abordaje, suelen aparecer señales como:
- sensación de “barriga abombada” al hacer esfuerzos,
- dificultad para activar el abdomen,
- dolor lumbar recurrente,
- sensación de debilidad en el tronco,
- problemas asociados al suelo pélvico,
- fatiga al estar de pie mucho tiempo.
En algunos casos, aparece el clásico “doming” o abultamiento en la línea media al incorporarse o toser, una señal clara de que la presión no se está gestionando bien.
Diástasis abdominal y suelo pélvico: una relación muy estrecha
El abdomen y el suelo pélvico trabajan como un equipo. Cuando uno falla, el otro suele compensar.
Por eso no es raro que mujeres con diástasis abdominal presenten también pérdidas de orina, sensación de pesadez pélvica o dificultad para retomar el ejercicio tras el parto.
En estos casos, un abordaje conjunto desde la fisioterapia del suelo pélvico permite trabajar de forma coordinada la musculatura profunda, mejorar la gestión de presiones y obtener resultados más completos y duraderos.
Cuándo la diástasis abdominal necesita fisioterapia
No todas las diástasis requieren tratamiento, pero sí conviene valorar cuando:
- hay síntomas funcionales,
- existe dolor lumbar o pélvico asociado,
- aparecen problemas de suelo pélvico,
- hay dificultad para volver al ejercicio,
- la separación no mejora con el tiempo,
- existe miedo al movimiento o al esfuerzo.
Una valoración fisioterapéutica permite saber qué tipo de diástasis hay y cómo responde el abdomen, algo que no se puede determinar solo mirando o midiendo con los dedos.
El papel de la fisioterapia en la diástasis abdominal
La fisioterapia no busca “cerrar” la diástasis a la fuerza. El objetivo real es mejorar la función del abdomen profundo y la calidad del tejido de la línea alba.
El tratamiento se basa en:
- reeducación respiratoria,
- activación del transverso abdominal,
- trabajo coordinado con el suelo pélvico,
- control de la presión intraabdominal,
- integración del abdomen en movimientos reales del día a día.
En algunos casos, el proceso se apoya en ejercicio terapéutico y en programas de Pilates máquina, que permiten trabajar el core de forma segura y progresiva, siempre adaptado a cada mujer.
Ejercicio y diástasis: no todo vale
Uno de los mayores errores es pensar que cualquier ejercicio abdominal es válido. Muchos ejercicios clásicos aumentan la presión hacia la línea media y empeoran la diástasis si no hay control previo.
Por eso, antes de volver a planchas, crunches o levantamientos de peso, es fundamental aprender a:
- respirar correctamente,
- activar el abdomen profundo,
- controlar el tronco en movimiento,
- distribuir la carga sin empujar hacia fuera.
El ejercicio bien pautado no solo es seguro, sino necesario para una recuperación completa.
Recuperar el abdomen con un enfoque realista en Move2Be
La diástasis abdominal no es una sentencia ni una cuestión puramente estética. Es una condición funcional que, bien trabajada, mejora notablemente la calidad de vida y la confianza corporal.
En Move2Be, centro especializado en fisioterapia para la mujer en San Sebastián de los Reyes, realizamos una valoración individual para entender cómo responde tu abdomen, tu respiración y tu suelo pélvico, y a partir de ahí diseñar un plan adaptado a ti y a tu momento vital.
Si tras un embarazo, una cesárea o una etapa de sobrecarga notas que tu abdomen no responde como antes, no normalices la sensación.
Reserva tu cita y empieza a recuperar tu core con un enfoque profesional y respetuoso con tu cuerpo.