Pubalgia: por qué aparece el dolor en el pubis y cómo recuperarte sin recaídas

La pubalgia es una de esas lesiones que generan mucha frustración. Duele, limita el movimiento y, si no se trata bien, tiende a volver una y otra vez.

En consulta es muy habitual escuchar frases como: “me dijeron que descansara”, “me dejó de doler, pero al volver a entrenar regresó” o “no sé exactamente qué tengo, solo sé que me duele la ingle”.

Aunque se asocia sobre todo al deporte, la pubalgia no es exclusiva de futbolistas o atletas profesionales. Puede aparecer en personas activas, corredores, practicantes de CrossFit o incluso en personas que no entrenan pero acumulan desequilibrios musculares y sobrecargas mantenidas.

En Move2Be abordamos la pubalgia entendiendo el origen real del problema, no solo el punto donde duele. Porque el pubis rara vez es el verdadero culpable.

Qué es realmente la pubalgia

La pubalgia es un síndrome doloroso en la región del pubis y la ingle, relacionado con una sobrecarga de las estructuras que se insertan en esa zona: aductores, musculatura abdominal  y estabilizadores de la pelvis.

No suele tratarse de una lesión puntual, sino de un problema de equilibrio y control. Cuando las fuerzas que actúan sobre la pelvis no están bien repartidas, el pubis se convierte en un punto de estrés constante.

Por eso, aunque el dolor se localice en la ingle, el origen suele estar en una combinación de factores que van mucho más allá.

Por qué aparece el dolor en el pubis

En la mayoría de los casos, la pubalgia aparece cuando existe un desequilibrio entre la musculatura abdominal y los aductores, unido a una pelvis que no se estabiliza correctamente durante el movimiento.

En consulta vemos con frecuencia que el problema no es falta de fuerza, sino falta de coordinación y control. El cuerpo compensa como puede, y el pubis acaba pagando el precio.

Factores que suelen estar detrás de una pubalgia:

  • aumento brusco de carga deportiva,
  • gestos repetidos de cambio de dirección,
  • déficits de movilidad en cadera,
  • debilidad del core profundo,
  • mala gestión del descanso,
  • o arrastrar molestias previas mal resueltas.

El dolor no aparece de un día para otro sin motivo. Suele ser la consecuencia de una sobrecarga mantenida en el tiempo.

Cómo se manifiesta la pubalgia

El síntoma principal es el dolor en la zona del pubis o la ingle, que puede ser unilateral o bilateral. Al inicio suele ser una molestia leve, pero progresivamente se vuelve más limitante.

Es muy común que el dolor aparezca:

  • al correr o acelerar,
  • al cambiar de dirección,
  • al golpear un balón,
  • al levantarse de la cama,
  • o incluso al caminar tras entrenar.

Muchas personas notan que el dolor disminuye con el calentamiento, pero vuelve con más intensidad después, una señal clara de que el tejido está sobrecargado

Por qué el reposo no suele ser suficiente

Uno de los errores más habituales es parar completamente durante semanas esperando que el dolor desaparezca. A veces ocurre, pero en cuanto se retoma la actividad, el problema vuelve.

Esto pasa porque la pubalgia no se resuelve solo descansando. Si no se corrigen los desequilibrios que la provocaron, el cuerpo repite el mismo patrón lesivo.

En consulta vemos muchas recaídas en personas que han hecho reposo, infiltraciones o tratamientos pasivos sin una readaptación posterior adecuada.

El enfoque de la fisioterapia en la pubalgia

La fisioterapia es clave para entender por qué duele y cómo devolver al cuerpo su equilibrio. El tratamiento no se centra solo en la zona dolorosa, sino en todo el sistema que controla la pelvis y la cadera.

En una primera fase se busca reducir el dolor y la sobrecarga mediante técnicas manuales y trabajo de movilidad. Cuando el dolor lo permite, el eje del tratamiento pasa al ejercicio terapéutico, que es donde realmente se produce el cambio.

Se trabaja de forma progresiva:

  • control del core profundo,
  • fuerza y coordinación de aductores y glúteos,
  • movilidad de cadera,
  • estabilidad pélvica,
  • y reintegración de gestos funcionales y deportivos.

En algunos casos, cuando el dolor se mantiene de forma persistente, se pueden valorar técnicas específicas como apoyo dentro del proceso activo, siempre con un objetivo claro y temporal.

Volver a entrenar sin que la pubalgia reaparezca

La recuperación de la pubalgia no consiste solo en dejar de tener dolor, sino en volver a entrenar sin miedo y sin recaídas. Esto requiere una fase de readaptación bien planteada.

Muchos pacientes mejoran el dolor, pero recaen porque vuelven a entrenar al mismo nivel que antes, sin haber cambiado nada. El cuerpo necesita aprender a moverse mejor, no solo a aguantar más carga.

La progresión es fundamental: primero se recupera el control, después la fuerza y, por último, la intensidad específica del deporte o la actividad diaria.

Cuándo conviene consultar con un fisioterapeuta

Es recomendable pedir valoración si el dolor en el pubis:

  • dura más de dos o tres semanas,
  • reaparece cada vez que entrenas,
  • limita gestos básicos como correr o girar,
  • te obliga a modificar tu forma de moverte,
  • o aparece incluso en reposo.

Cuanto antes se interviene, más corta y estable suele ser la recuperación.

Recuperar la pubalgia con un enfoque global en Move2Be

La pubalgia es una lesión compleja, pero con un abordaje adecuado tiene muy buen pronóstico. No se trata de “fortalecer aductores” sin más, sino de devolver equilibrio, control y confianza al movimiento.

En Move2Be, centro de fisioterapia y readaptación en San Sebastián de los Reyes, trabajamos la pubalgia desde una visión global, adaptando el proceso a cada persona y a cada nivel de actividad.

Si llevas tiempo conviviendo con dolor en el pubis o la ingle, no normalices la molestia ni entrenes con dolor constante.

Reserva tu cita y empieza a recuperar tu movimiento con un plan claro y bien estructurado.

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